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Tienes que imaginarte en una escena deseada para motivarte a
crearla. Así que tiene que ser lo
suficientemente real y creíble para que puedas darte permiso para
sostener dicha imagen. Si
realmente no sabes qué es o no crees que sea posible,
fundamentalmente hablando, de hecho
sabotearás tu motivación al generar energía tipo “no se
puede”. Torna la resistencia en atracción
al partir una meta en un triunfo próximo, potencial, claro y
susceptible de lograrse, el cual al
menos puedas degustar. Siempre juega el juego que sepas que tienes
la habilidad de ganar.
CITAS
“Aprende lo suficiente de tu meta para que puedas reconocerla si
la vieras”.
~ Robert Fritz
“Los que pierden visualizan las penas del fracaso.
Los que ganan visualizan las recompensas del éxito”.
~ Rob Gilbert
PARA PENSARLO
¿Listo para pasar el exámen de tu cinturón o cinta?
Últimamente algunas personas bastante sofisticadas me han
preguntado lo que, al principio,
creía yo que era una pregunta bastante no sofisticada: -¿Cómo
hago para saber en qué cinturón
o cinta estoy?- En otras palabras, en el arte marcial del flujo de
trabajo, querían saber qué tan
bien les estaba yendo; cuán cerca o lejos se encontraban del
codiciado título de cinta negra
de la Facultad de Auto-Administración de “Organízate
con Eficacia”. Uno de ellos, un ingeniero,
me dijo: -David, sigues refiriéndote a la Cinta Negra y muchos de
los atributos que ello implica.
Tiene que haber alguna manera de determinar cuán cerca estamos-.
Aunque disculpó su curiosidad basándose en que su mentalidad era
más bien apegada a los
sistemas, me di cuenta que había hecho una muy buena pregunta.
Cuando he estudiado karate,
los grados de cinta resultaban útiles como acontecimientos
importantes, que con frecuencia me
motivaba a seguir adelante cuando llegaba a una “planicie” en
mi entrenamiento durante la cual
no estaba muy consciente de mi progreso. Cuando pasé de blanca a
verde a marrón a lo largo
de cuatro años, me daba la sensación de que el próximo nivel
era un paso alcanzable, cuando
la cinta negra parecía una meta bastante elusiva.
Entonces, para aquellos de Uds. que compartan ese interés en
tener un “marcador” para
determinar tu rango, propondré un conjunto de características
para cada cinta:
Cinta Blanca
Haz reconocido el arte de la administración del flujo de trabajo
como algo en lo cual puedes
mejorar de manera personal. La cinta blanca es de hecho un rango
del cual puedes estar
orgulloso: quiere decir que has comenzado, lo cual te ubica
adelante de aquellos quienes no
están conscientes de ello, o no están interesados en mejorar.
Has probado lo que significa
“hacer limpieza general”, quizás con un barrido de la mente y
con la agrupación inicial de
algunas cosas que tienen tu atención en el área de trabajo y
quizás en tu hogar también.
Te has tornado más conciente de tu bandeja de entrada como el
lugar en el cual “echar”
cosas sin procesar. Estás escribiendo un poco más las cosas de
lo que solías hacerlo,
con un poco más de constancia. Has avanzado bastante en
establecer algún tipo de
herramienta o estructura para la administración de listas.
Cinta Verde
Cuentas con algunas listas que usas regularmente y estás cómodo
con tu sistema para algunas
tareas básicas. Tienes una herramienta de administración
personal contigo la mayor parte del
tiempo. Te has emocionado las pocas veces que has tenido tu
bandeja de entrada y tus emails
en cero. Has purgado y organizado al menos un “agujero negro”
de archivo en tu trabajo u
hogar. Has hecho de manera completa una revisión semanal y te has
sentido “en control”. No
dejas de aplicar la regla de dos minutos. Cuentas con un sistema
de apuntes portátil que de
hecho utilizas de vez en cuando. Tratas de convencer a las
personas a tu alrededor de lo bueno
que resultan estas cosas y que deberían hacer uso de las mismas.
“¿Qué estamos tratando de
lograr?” y “¿Cuál es el próximo paso?” se están
integrando a tu vocabulario con otras personas
de tu trabajo.
Cinta Marrón
No dudas en escribir las cosas, aún cuando haya personas
“anticuadas” a tu alrededor que no
lo hagan. No necesitas acordarte de “vaciarte” la mente periódicamente.
Haces “revisiones
semanales cada mes”. El hogar y la oficina están bajo control
de igual manera. “Listas” no es
más un término peyorativo. No dejas apuntes hechos en tus
cuadernos. Tiene tus emails en
“cero” al menos una vez a la semana. El procesar tu bandeja de
entrada física es de hecho,
divertido, la mayor parte del tiempo. Tienes un a lista de
proyectos que probablemente esté
75% completa y al corriente. Cuando vas al consultorio del
dentista llevas contigo tu material
de lectura. Has dejado de interrumpir a la gente a tu alrededor
con cosas que no son de
verdadera urgencia. Te sientes cómodo con una copiosa lista de
acciones incompletas. Ya
tienes armada una lista de ALGUN DIA /QUIZAS y has puesto y
quitado ítems de la misma
a tu lista de proyectos y viceversa. No compartes tu etiquetador.
Todas las referencias en
papel no están sueltas sino en tus archivos y de hecho, te gusta
archivar cosas. Eres algo
intolerante con las personas que no ejercitan las mismas
“mejores practicas” que tú. Has
comenzado a hacer uso de checklists muy útiles. Sabes qué hacer
con casi todo. Tus listas
de próximas acciones, son de hecho, próximas acciones, no
subproyectos pequeños.
La mayoría de tu enfoque se aboca a pensar sobre las cosas, no
“en” las cosas.
“¿Qué estamos tratando de lograr?” y “¿Cuál es el próximo
paso?” se están integrando a
tu vocabulario operativo con otras personas en tu hogar.
Cinta Negra
Lo único que tienes que hacer es echar un vistazo a tu lista de
llamadas para saber a quién
tienes que llamar. Confías en cómo asignas prioridad a las cosas
todo el día. No te aguantas
sin hacer una revisión semanal, y estás “limpiecito”
operativamente hablando cada dos semanas.
Tu tiempo de revisión te lleva a crear nuevas avenidas de
creatividad, pensamiento, toma de
decisiones, generación de ideas. Ya no te quejas de falta de
tiempo para “pensar”. Puedes
dejar una montaña de cosas en tu bandeja de entrada e igual te
diviertes, pues confías que
todo está en un sistema en el cual confías y que pronto te
ocuparás de ello. Usas tu teclado
más que tu “mouse”. Generas checklists de golpe y a capricho.
Estás dispuesto a pensar acerca de cualquier proyecto o situación
en cualquier momento.
Todos tus archivos de referencia han sido revisados no hace más
de un año. Tus sistemas
son completamente accesibles, funcionales e intactos cuando te
desplazas de lugar en lugar.
Los demás son muy sensibles respecto a que traen a tu entorno.
Hay muy poca distinción
entre lo profesional y lo personal: sencillamente tienes un
enfoque positivo en lo que sea que
estés haciendo. Sabes cómo hacer para (y lo haces) recuperar
inmediatamente el control,
cuando te has salido de ello mucho más tiempo del que te resulta
aguantable. No necesitas
convencer a nadie de esta tecnología. Usualmente no piensas en
ella, simple y sencillamente
la usas. Has dejado de quejarte de los emails. Se te han perdido
únicamente un par de recibos
este año. Tus amigos ya no quieren que te metas a sus oficinas o
automóviles.
Cinta negra: Segundo grado.
El tiempo ha desaparecido, la mayor parte del tiempo. Con
frecuencia eres rápido, pero
rara vez estás ocupado. Cuando juegas con el perro, no estás
pensando en nada “grande”
pues ya has pensado al respecto. Sabes perfectamente para qué
sirve cada llave en tu escritorio
CITAS
“Uno siempre anda en busca del “jaspe negro” que al tocarle
nos disuelva las deficiencias
como persona y como artesano. Y uno siempre se topa con el hecho
de que no existe tal
cosa, a no ser el trabajo, la concentración y la aplicación
continua”.
~ Paul Gallico
“La educación es lo que sobrevive cuando se olvida lo que se ha
aprendido”.
~ B. F. Skinner
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