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Mentalidad
de marketing
II.2. EL PROCESO DE ACTUACION
EN MARKETING
Pasar de la mentalidad de
producción a la mentalidad de
marketing no es una cuestión de
palabras. La continua preocupación
de toda la empresa, no sólo del
departamento comercial, por el
mercado, la determinación de
objetivos en cada binomio
producto-mercado y la coordinación
sistemática de todas las
actividades que conforman la oferta
son elementos fundamentales de la
gestión conforme a la mentalidad de
marketing, lo cual implica que, al
menos en parte, la estructura
organizativa de la empresa
(relaciones de autoridad y
responsabilidad), los flujos
internos de información y el
control de las decisiones han de
modificarse para que la empresa como
sistema se adapte al nuevo modo de
gestión. Estos cambios no son fáciles
ni se pueden establecer
operativamente en un corto plazo de
tiempo, sino que requieren una
planificación por fases desde la
situación actual al objetivo de
funcionamiento que aparece
esquematizado en el cuadro 2.
Aún cuando el organigrama final
de la empresa que actúa con
mentalidad de marketing puede
adoptar diversas soluciones,
dependiendo de su complejidad
estructural, la amplitud de sus líneas
de producto y la diversidad de
mercados a los que se dirija, el
proceso de actuación, las
decisiones a tomar y las tareas a
realizar son fundamentalmente:
1- Investigación de mercado.
Es la primera decisión y la
primera tarea desde el punto de
vista del marketing. El
conocimiento de las circunstancias
específicas que definen el
mercado supone la base para todo
el resto de decisiones y tareas
ulteriores. Como resultado de esta
fase, representada en el cuadro 2
por el bucle de la parte superior,
la empresa debe determinar:
- El o los segmentos de
mercado a que se va a dirigir,
habiendo tomado en consideración
las características de los
consumidores, los competidores
y las posibilidades de la
propia empresa.
- Los objetivos concretos a
alcanzar en esos segmentos a
largo plazo (estrategia) y a
corto plazo (planificación).
- Los instrumentos de control
que va a utilizar para revisar
la eficacia de la gestión, de
acuerdo con lo planificado.
2- A partir de ahí, debe
establecerse un Plan Integrado de
Marketing que establezca de forma
coordinada la misión específica,
y en consecuencia las decisiones a
tomar, de cada uno de los
elementos componentes del
marketing mix (producto, precio,
distribución y publicidad) para
asegurar la consecución de los
objetivos establecidos. Cada
departamento funcional tendrá,
por tanto, responsabilidad sobre
una parte de lo que finalmente
constituirá la oferta de la
empresa al mercado.
3- Una nueva investigación
(control) que verifique la reacción
del mercado a la actuación de la
empresa y provea a la alta dirección
de información suficiente para
detectar las posibles desviaciones
y le permita establecer los nuevos
objetivos concretos.
La planificación y ejecución
del marketing mix, junto con la
investigación de control de
resultados constituyen el bucle
inferior (el sistema repetitivo de
actuación habitual) de la empresa
gestionada con mentalidad de
marketing. De esta forma, cada nuevo
conjunto de decisiones se basa en la
información actualizada sobre las
características del mercado.
Naturalmente, cuando hablamos de
investigar y adaptarse al mercado no
nos estamos refiriendo
exclusivamente a los compradores
potenciales separadamente del resto
de factores que lo componen.
Un mercado es en definitiva una
interación dinámica de tres tipos
de elementos: la demanda, la oferta
y el entorno, por lo que debe
entenderse que al hablar de
investigar el mercado para obtener
información en que fundamentar las
decisiones, nos estamos refiriendo
al conjunto de "factores
determinantes del marketing"
que aparecen en el Cuadro 3 y que
suponen el análisis actual y
provisional del consumidor y los
grupos de consumidores, de los
competidores actuales y potenciales,
de los recursos de la propia empresa
y de las variables económicas,
sociales, políticas, etc. que
puedan afectar de forma
significativa a cualquiera de los
elementos anteriores.

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