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Además
de conseguir un aumento del volumen de ventas y un crecimiento
sostenido, una de las claves del éxito en un negocio se
encuentra en la optimización del ciclo de explotación, y
esto se puede conseguir fácilmente mejorando una de sus
etapas claves: el período de cobro a los clientes. El período
de cobro a los clientes es el plazo que se tarda en conseguir
el cobro de las ventas realizadas. Este último período es
donde la dirección de la empresa y el credit manager
deben incidir con el fin de agilizar el retorno de los
fondos invertidos.
Teniendo
en cuenta que la mayoría de las empresas realizan de forma
habitual la mayor
parte de sus ventas a crédito, el cobro puntual de las
facturas a su vencimiento es vital para la viabilidad de
cualquier empresa que conceda aplazamientos de pago a sus
clientes.
En
primer lugar para cobrar antes hay que optimizar el proceso de
facturación, puesto que si éste falla, el cobro de las
operaciones puede sufrir dilaciones innecesarias.
La
factura es un documento de suma importancia y debe ser
emitida con la mayor precisión, claridad y exactitud.
Cualquier error en la confección de la factura supone un
problema de cobro. La factura debe incluir todos los datos que
obliga la legislación y asimismo los que solicita el cliente.
La factura tiene tributarios al tener un IVA devengado.
No
hay que olvidar que las ineficiencias en el servicio de
facturación son uno de los factores que provocan mayores
retrasos en el proceso de cobro. La buena calidad de la
facturación es clave para evitar problemas de cobro
Un
punto muy importante es determinar el vencimiento de la
factura, generalmente el plazo de cobro se suele calcular a partir de la fecha
de la factura o a veces la fecha de inicio de cómputo puede
ser la de entrega de mercancías o incluso la de su embarque.
A veces también puede ser la fecha de recepción y validación
de mercancías por el cliente o la fecha de recepción de la
factura, aunque en estos casos las condiciones son menos
favorables para el proveedor ya que escapan a su control y por
lo tanto benefician claramente al comprador.
Las
empresas deben tener en cuenta que existen muchos aspectos que
determinan el vencimiento de las facturas, entre ellos están:
- el plazo de crédito
otorgado al cliente
- la fecha de cómputo del
crédito
- las agrupaciones de
facturación
- los días fijos de pago
que tiene el cliente.
Todos
estos factores influyen en la fecha de vencimiento de la
factura, por lo que el proveedor debe revisar cada uno de
ellos e intentar conseguir las condiciones más favorables.
Asimismo
en el momento de acordar las condiciones de pago es necesario
determinar con claridad la fijación del plazo de pago
concedido al cliente. El plazo de pago debe quedar bien claro en la factura evitando
expresiones confusas, ambiguas o que dejan la determinación
del vencimiento en manos del cliente.
Evitar ambigüedades o lagunas en la factura
Siempre
hay que evitar expresiones ambiguas o indeterminadas,
verbigracia “tantos días vista”, “contado comercial”,
“primer día hábil” “fin de mes”, "pago por
reposición".
No
hay que aceptar condiciones de clientes que sean cuestionables
como la de "día de pago primer viernes de cada
mes", puesto que si el primer viernes del mes es festivo
el cliente puede retrasar el pago un mes más.
Además
es conveniente averiguar si el cliente practica la cada vez más
extendida mala costumbre de no aceptar el pago de facturas con
vencimiento en agosto alegando vacaciones estivales, en cambio
seguirán pasando pedidos durante todo el verano. Lo mismo hay
que aclarar respecto a los pagos a con vencimiento a finales
de diciembre, puesto que muchas empresas dejan de pagar las
facturas a partir del 15 de diciembre.
Asimismo
es peligroso que un cliente ponga en sus condiciones de pago:
“pago a proveedores únicamente el día 30” ya que esto le
permite eludir el pago el 28 de febrero y aplazar un mes más
los pagos que vencían en febrero.
Y
también hay que eludir condiciones como “pago a 60 días
fecha de recepción de factura”, o “pago a 60 días fecha
de recepción y validación del pedido” que son
discrecionales y permiten que el cliente retrase el pago
muchos más días.
Por
lo tanto es recomendable utilizar términos como "pago a
45 días fecha factura" y hacer constar la fecha exacta
del vencimiento de pago en la factura, tal y como exige la
legislación mercantil.
Los días fijos de pago fijados por el
comprador
Los
días fijos de pago predeterminados por el cliente son otro
factor que distorsiona el vencimiento de pago puesto que el
cliente no paga el día del vencimiento teórico (una vez que
ha transcurrido el plazo de crédito otorgado) sino que lo
hace el día que el mismo ha predeterminado y que puede ser
muchos días después del vencimiento original.
Por
este motivo muchos compradores concentran todos sus pagos en
uno o dos días cada mes alegando motivos de organización de
sus tesorerías, cuando en realidad el motivo es conseguir un
plazo adicional de crédito.
Por
lo tanto los días fijos de pago son una técnica que utilizan
muchos clientes para alargar considerablemente el plazo de
pago. Incluso algunas empresas emplean la estratagema de pasar
el pedido en unas fechas cercanas al día de pago que han
impuesto a sus proveedores, con el propósito de que el
vencimiento de pago de la factura correspondiente tenga una
fecha mucho más lejana y de esta forma conseguir un
aplazamiento extraordinario.
Por
ejemplo una empresa pacta con un proveedor un aplazamiento de
pago de 60 días pero impone un solo día de pago; el 5 de
cada mes. La empresa compradora le pasa intencionalmente el
pedido al
proveedor el día 2 de marzo. El suministrador puede hacer la
entrega del producto el 7 de marzo y facturar este mismo día.
El vencimiento teórico de la factura sería el 7 de mayo,
pero como el cliente tiene un día fijo de pago que es el 5 de
cada mes, el proveedor no podrá cobrar la factura hasta el 5
de junio. Con esta argucia el cliente habrá conseguido una
financiación extra de 29 días ya que
pagará la factura a 89 días.
El
sistema de imponer un día de pago al mes –o unos días de
pago– perjudica al proveedor ya que cuando el cliente tiene
un solo día de pago al mes,
esto supone un retraso medio de 15 días en el pago de
las facturas. Cuando
el comprador tiene 2 días de pago al mes
el retraso medio que sufre el proveedor es de
7,5 días y
cuando tiene 3 días de pago mensuales el retraso es de 5 días.
Y si el cliente tiene 1 día de pago a la semana el retraso es
de sólo 3 días.
La
importancia de la fecha de emisión de la factura
Otro
factor que también influye en el vencimiento de la factura es
el día de inicio del cómputo para el plazo de cobro, ya que
según el día la semana que se tome como fecha de inicio del
cálculo puede caer en domingo el día de vencimiento. Hay
unas reglas predeterminadas en función del plazo de cobro y
el día en que se pone el contador en marcha; por ejemplo si
se toma un lunes como día de inicio del cómputo y el plazo
de pago es de 90 días, la fecha de vencimiento será un
domingo.
Si
el plazo de pago es 60 días y se factura un miércoles, el
vencimiento de pago también caerá en domingo. Y si el plazo
de pago es de 30 días y se factura un viernes, el vencimiento
también será un
domingo.
Por
lo tanto hay que evitar facturar para plazos de cobro a 90 días
los lunes, para plazos a 60 días los miércoles y para plazos
a 30 días los viernes ya que el vencimiento de pago será
siempre un domingo y se retrasará el cobro un día.
Mejor
utilizar días y no meses en el cómputo
Tampoco
es lo mismo indicar el plazo de cobro en días que hacerlo en
meses ya que no todos los meses tienen 30 días. Por ejemplo
una factura de fecha 5 de junio con un plazo de pago a 90 días
vence el 3 de septiembre, pero si indicamos 3 meses vence el 5
de septiembre, o sea perdemos 2 días.
Postfacturación
o prefacturación
La
utilización por parte del proveedor de un sistema de
postfacturación o de prefacturación es decisivo puesto que
un sistema de postfacturación hace perder días en el cobro
en cambio uno de prefacturación permite ganar días. Sin
embargo cada uno de los sistemas citados tiene sus ventajas e
inconvenientes.
La
ventaja de utilizar un sistema de prefacturación es que no
existirán alargamientos en el ciclo de cobros
por retrasos en la emisión de facturas.
Pero
existirá el inconveniente de que la empresa debe ser muy
puntual en las entregas, debe servir los pedidos de forma
impecable y seguir todos los requisitos que solicitó el
cliente. Con este sistema de facturación no pueden existir
problemas en la recogida de los
pedidos ni en las entregas de los productos.
La
prefacturación tampoco funciona si aparecen litigios
comerciales relacionados con los bienes servidos, o cuando el
cliente no acepta la mercancía facturada después de la
entrega.
Tampoco
es aconsejable utilizar la prefacturación cuando el cliente
tenga un plazo de aceptación o revisión de la conformidad
del pedido.
Las
ventajas del sistema de postfacturación son: se eluden
errores en la confección de las facturas por pedidos mal
recogidos, por incidencias
en las entregas y
se evitan problemas por facturar pedidos rechazados
después de la entrega.
El
principal inconveniente de la postfacturación es su
dependencia de otro documento: el albarán. En caso de llegar
con retraso el albarán, la factura se emitirá con una demora
innecesaria.
La
postfacturación también tiene el inconveniente de que en
caso de facturar de forma agrupada las entregas efectuadas
durante un determinado período de tiempo (1 semana, 15 días,
1 mes) juntando varios albaranes para luego emitir una única
factura, el proveedor todavía concede un plazo suplementario
de crédito al comprador. Esto es así ya que por lo general
se utiliza la fecha del último día del período de
suministros (la fecha que corresponde a la última entrega)
como base para iniciar el cómputo del plazo de pago de la
agrupación de albaranes. Con este sistema el cliente gozará
de mayor plazo para pagar las primeras compras efectuadas.
En
estos casos hay que negociar con el cliente para computar la
fecha de inicio del plazo haciendo un promedio ponderado de
las fechas de entrega para establecer de este modo una fecha
media de cobro.
La recepción del albarán
(remito o nota de entrega) validado
Ø
a partir de la entrega de la mercancía empieza
a contar el período de cobro, por lo que en caso de utilizar
sistemas de post-facturación, es vital que los albaranes
lleguen lo antes posible a administración de clientes para
poder emitir las facturas.
Ø
es prioritario evitar las retenciones de los
albaranes en el circuito de envío a administración.
Ø
en muchas ocasiones los albaranes tardan varios
días en llegar lo que produce demoras innecesarias en la
confección de las facturas.
Ø
esta práctica provoca la existencia de bolsas
de riesgo ocultas ya que durante el plazo que tardan en llegar
los albaranes no sólo se están dando días de crédito
gratuito a los clientes, sino que no se contabilizan las
partidas de ventas a crédito al no haberse emitido todavía
las facturas correspondientes.
Ø
Los albaranes deben ser enviados por un conducto
que no provoque distorsiones en su lectura, por ejemplo si son
enviados por fax procurar que la reproducción sea lo
suficientemente buena para que no surjan errores causados por
palabras, cifras o letras difíciles de leer.
La
confección de la factura
Ø
la factura es otro de los documentos clave de
las transacciones mercantiles y la facturación es una de las
operaciones más importantes para la empresa.
Ø
es fundamental que la facturación se haga lo
antes posible, dando prioridad a las facturas de mayor
importe, cualquier retraso en la emisión de una factura
supone otorgar días de crédito adicionales sin coste al
cliente.
Ø
un buen sistema informático permite agilizar la
facturación, pero no todo el proceso de facturación depende
de la informatización.
Ø
en las empresas que utilizan sistemas de pre-facturación
el problema de la dependencia del albarán para la emisión de
las facturas queda solventado ya que se emiten automáticamente
las facturas junto con los albaranes.
Ø
no obstante la pre-facturación también tiene
ciertos inconvenientes, sobre todo si la empresa tarda en
servir los pedidos puesto que los clientes se negaran a
aceptar la fecha de factura.
Ø
en caso de utilizar un sistema de post-facturación
hay que considerar que en muchas ocasiones se está dando un
plazo de crédito suplementario al cliente, puesto que la
fecha de la factura es normalmente el día en que se está
facturando, y no el día de recepción de la mercancía en el
almacén del cliente.
Ø
algunos clientes sólo autorizan como fecha
para calcular el vencimiento el día en que sus
servicios de compras validan la recepción de la mercancía, y
a partir de esta fecha el proveedor debe emitir su factura, lo
que le obligar a regalar unos cuantos días de crédito al
cliente.
El envío
de la factura al cliente
Ø
de nada sirve un sistema de facturación rápido
y preciso si se demora la distribución de las facturas a sus
destinatarios.
Ø
la empresa debe tener un buen sistema de reparto
y dar un tratamiento especial a la distribución de facturas
de importes elevados, ya sea por correo urgente o por
mensajero.
Ø
Como norma general una vez emitidas las facturas
deben salir enseguida de las oficinas del proveedor y enviadas
a la dirección correcta del responsable de pagos del
comprador.
Ø
es conveniente actualizar las direcciones de envío
de las facturas y comprobar las facturas devueltas por errores
de dirección postal.
Ø
Es aconsejable que en todas las facturas conste
claramente el nombre del responsable de administración de
clientes de la empresa proveedora y su teléfono directo de
contacto e incluso su correo electrónico personal, con la
mención expresa de que en caso de disconformidad o necesidad
de aclaraciones, el cliente debe contactar lo antes posible
con dicho responsable.
La
llegada de la factura a la administración del cliente
Ø
es conveniente adoptar una política pro-activa
en el control del envío de las facturas a los clientes, y
–sobre todo a partir de determinados importes– es
conveniente contactar con la persona responsable de aceptar el
pedido y dar las órdenes de pago.
Ø
en cualquier caso es conveniente personalizar la
gestión y comprobar que el cliente ha dado validez a la
factura, que ésta sea
totalmente correcta y
confirmar su cobro al vencimiento.
Ø
en caso que la factura no sea correcta para el
cliente, el proveedor tiene suficiente margen de tiempo para
rectificar los errores en su factura y solucionar posibles
conflictos comerciales.
En definitiva es importante que las empresas tengan siempre
presente
que vender bien es cobrar bien y que cobrar bien es vender
mejor
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