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Una vez que un propósito, meta o estándar queda claro, lo mejor
que se puede hacer es llegar ahí y
mantenerlo con el mínimo esfuerzo posible. La energía no se
desperdicia y se liberan recursos adicionales
para otros usos y/o para aquellas cosas que quieres mejorar o que
quieres hacer.
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CITAS
"El progreso lo logra el hombre haragán en busca de maneras más
fáciles de hacer las cosas".
- Robert Heinlein
"Antes de someterte a una intervención quirúrgica, arregla
todos tus asuntos temporales.
A lo mejor sobrevives".
- Ambrose Bierce
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PARA PENSARLO
"LA TRASCENDENCIA DEL ESTRES"
Muchos de los conceptos y modelos que enseño, alivian la presión
improductiva de nuestras vidas:
el estrés innecesario que se crea por los compromisos que
permitimos se aniden en nuestra psiquis
que crean exigencias inapropiadas en nuestra energía y enfoque.
Dichos métodos, funcionan por sí mismos... hasta cierto punto.
Pero el hecho de que funcionen
VERDADERAMENTE a largo plazo depende en última instancia de porqué
los haga. ¿Por qué de
verdad estoy despejando mi vida física del desecho psíquico?
Si estoy administrando mis asuntos incompletos de mi mundo porque en
verdad únicamente me
quiero desconectar de mi vida, entonces el estrés no se va del
todo. Seguro: obtengo de hecho
un nivel más amplio de alivio y, a veces, mucho, mucho alivio. Es
lo máximo vaciarme la cabeza y
despejar la bandeja de entrada y tener al día mis listas de
acciones y proyectos. Mas después de
todo, una parte de mí que sigue allá (al menos psicológicamente
hablando) va a querer desentenderse,
marcharse, anestesiarse o, de alguna manera u otra, enmudecer el
ruido que sigue oyéndose.
No es algo grande, traumático u obvio aquello de lo cual quiero
desembarazarme. Si lo fuese, las
cosas que fueran llegando a mi mundo se experimentarían como
irritaciones, no oportunidades.
¡Ya me muero por "terminar" para hacer algo que me
permita ESCAPARME de todo el proceso!
Mas inevitablemente con esa filosofía el derrotismo me vence: ¿Para
qué siquiera me interesa
empezar si nunca hay final?
Ajá. Ese sí que es un ciclo negativo de mi conciencia que se
cumple a sí mismo.
Sin embargo, si puedo mover mi conciencia interna a un lugar de
mayor conexión espiritual, más
proveniente de mi corazón que de mi cabeza, se torna en un juego
totalmente diferente. Es la
misma actividad pero vestida de manera elegante y grácil. Se acepta
lo que esté frente a mi de
manera positiva y neutral, con dejos de curiosidad.
Además, hay el interés de procesarla con nuestros métodos de
flujo de trabajo porque lo merece;
o más bien, porque yo lo merezco. Cuando la plenitud está presente
en mi fuero interno, y estoy
de verdad bien conmigo al nivel más profundo, ya no se trata de
hacer todo. Es meramente un
proceso de hacer y un proceso muy conciente. ¿Qué hago ahora, y
ahora, y ahora y ahora...?
La paradoja maravillosa es que entre más me atraigo en enfocarme en
el mundo físico externo
(y todo lo que ello implica) me encuentro más intentando escapar de
"las piedras y flechas"
de la materialidad. Entre más espiritualmente centrado me encuentro
-y menos apegado a lo físico-
parezco estar más productivamente involucrado dentro de ello. Tengo
un sentido más claro de donde
encajan las cosas en el sentido más amplio y no me permito la
laxitud de ser irresponsable por los
detalles más pequeños acerca de las cosas y las actividades.
Es obvio que esto es otra versión de una verdad sencilla: es
necesario tener claridad de propósito
para poder saber cómo evaluar las experiencias y las posibilidades
que se me presenten en el camino.
Sin embargo, últimamente he estado aprendiendo eso de manera
completamente nueva. La diferencia,
según parece, es SER el propósito en lugar de tan sólo TENER el
propósito.
¿Fácil? Una vez que he logrado eso, en ese divino estado de ser y
hacer simultáneamente, parece que
no preciso esfuerzo del todo. No tiene tiempo y no hay que
esforzarse. ¿Cómo se hace para llegar a
ese estado y cuánto tiempo se requiere para alcanzarlo? ¡Ah! Mi
pequeño saltamontes...
Probablemente todo lo que sé es que siempre está a mi disposición,
cuando yo estoy dispuesto.
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"Existen únicamente dos maneras de vivir la vida. Una es como
si nada fuese milagro. La otra,
como si todo lo fuese".
- Albert Einstein
"Tenemos problemas infinitos para resolver los misterios que el
hombre mismo ha creado. Sólo
cuando nos dedicamos a descubrir el secreto de Dios, desaparecerán
nuestras dificultades".
- Mark Twain
"Únicamente cuando nos damos cuenta que la vida no nos lleva a
ningún lado, empezamos a
entender el significado de la misma".
- P. D. Ouspensky
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SUGERENCIA
Cada vez que regreses a donde sea que esté tu "centro de
control" personal, vacía tu portafolios,
bolsa o mochila de todo lo que no pertenezca ahí dentro
permanentemente.
Si tu oficina no está en casa, hazlo en ambos lugares.
Arma una manera de distribuir el trabajo en progreso alrededor o
encima de tu escritorio cuando lo andes
cargando, aún cuando pronto te lo vayas a volver a llevar de nuevo.
Pon lo que haya que leer y revisar en
tu bandeja o carpeta de Leer-Revisar. Pon los archivos de proyectos
en bandejas o estantes en tu escritorio.
Hazte conciente de lo que guardes de nuevo en tu mochila o
portafolios, diariamente. Esto tenderá a
despejar esa anestesia sutil que se da cuando dejas
"cosas" activas de tu trabajo en lugares
"cerrados".
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(805) 646-8432. |
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